Aquí una pyracantha, que necesitaba poda de mantenimiento. Así llegó:
Lo primero fue defoliarla para ver qué nos encontrábamos debajo.
Debajo de tanta hoja, la verdad es que no te imaginas la que se lía de un año para otro. Pues nada, manos a la obra y a dejar sólo lo verdaderamente necesario. Con este árbol pretendo hacer un pequeño shohin muy compacto, por eso había que darle algo de caña.
Aunque el árbol en sí no es nada del otro mundo, material humilde de vivero, pero me gustó el movimiento del tronco y las pyras son muy cucas cuando florecen y fructifican.
Ahora en marzo la trasplantaré a una maceta más pequeña y clara. Y tengo que resanar esos callos de podas anteriores, pero eso algo más adelante.
Siguiente trabajo, otra pyra, igualmente de vivero pero con bastante potencial, más potente que la anterior y con más futuro.
Igual, defoliado y después selección de ramas. Esta pyra ya lleva dos trabajos de formación con Nacho.
Y como pedía algún tensor, pues a ponerlos. Lo hemos hecho con bridas porque va a ser trasplantada igualmente y así no habrá que tocarlos llegado el momento.
El último trabajo ha sido algo más agresivo.
Este buergeriano me tenía dándole vueltas a la cabeza sobre su futuro, pues tal y como estaba no me satisfacía en absoluto. Necesitaba un cambio radical, en el bonsái hay que ser valiente!!!
Pues así vino el muchacho:
Y así se fue, con un nuevo look y con zapatos nuevos, porque ya estaba empezando a brotar y no podía dejarlo mucho más. Lo he resguardado y le he echado enraigard. El sustrato ha sido: 80% akadama, 10% pómice y 10% fibra de coco. A ver cómo se da el verano con esta combinación.
Le he quitado una raíz anterior que tenía abrazando la piedra, para que se vea mejor ésta, pues se la estaba comiendo, literalmente.
¿Sorprendidos?........la foto no hace justicia a lo mono que ha quedado, de verdad.
Pues eso ha sido todo.
Hasta la próxima.
Saludos.
May Martínez














